Autocuidado, responsabilidad y deporte

10/Junio/2020 Autocuidado, responsabilidad y deporte

Alberto Gómez

¿Podría usted llegar a imaginar un método profiláctico para prevenir el cáncer, la depresión, la diabetes, las enfermedades cardíacas, las demencias y otros problemas de salud, además de aportarnos beneficios óseos, musculares, circulatorios, del equilibrio y orgánicos?

Esta influencia positiva sobre innumerables factores de nuestra salud está al alcance de la mayoría de las personas. Lo más probable es que lo hayamos puesto en práctica durante nuestra vida, ya sea con mayor o menor frecuencia, y podemos seguir o volver a empezar a hacerlo porque nunca es tarde para cuidarse.

Aunque lo parezca, no es un nuevo avance científico ni está ligado al progreso. Sin embargo, sí ha sido un estudio publicado en la revista British Journal of Sports Medicine el que ha desvelado todos estos beneficios que nos aporta el ejercicio físico y el deporte, destacando que cualquier edad es buena para iniciarse llegando a triplicar las posibilidades de envejecer más saludablemente.

Hacer deporte no requiere sobreesfuerzos ni buscar los límites físicos de cada uno, sino, simplemente, caminar más o dejar de ser una persona inactiva.

Incluyendo en nuestra rutina un ejercicio físico leve-morderado, triplicamos las posibilidades de envejecer más saludablemente y nos ayudamos a rebajar la ansiedad, estabilizar el estado de ánimo y aumentar la motivación. Por tanto, cada uno de nosotros tenemos influencia en nuestro bienestar y nuestro autocuidado, del cual debemos responsabilizarnos.

De entre todos los beneficios enumerados, con respecto a la tercera edad, sobresale la repercusión positiva que tiene el deporte sobre dos de los problemas más incapacitantes para las personas mayores: el equilibrio, aspecto que mejorará y reducirá el número de caídas con sus indeseables consecuencias, y el retraso de enfermedades neurodegenerativas, ya que se ralentiza la pérdida de masa cerebral mediante la mejora en las conexiones neuronales.

Esta sencilla práctica puede realizarse individualmente o, incluso mejor, acompañado, ya sea: uniéndose a caminatas en grupo o actividades al aire libre, apuntándose a un gimnasio, yendo a clases de alguna especialidad deportiva, paseando o volver caminando del trabajo a casa.