AQUI Y AHORA

15/Octubre/2020 AQUI Y AHORA

Cristina Marín

Muchos de nosotros nos pasamos el tiempo recordando el pasado vivido. Tal vez pensemos una y otra vez acerca de ese día que fue perfecto para nosotros y nos recreemos en las imágenes y las sensaciones que nos quedan de esa experiencia. En cambio, podemos regodearnos en el dolor de algo ocurrido, que por mucho que el tiempo pase, éste no conseguirá llevarse el malestar, ni que se nos quite ese nudo en la garganta cada vez que lo pensamos. 


Muchos de nosotros también fantaseamos con el futuro. Nos imaginamos como seremos, que haremos, si lograremos nuestros objetivos, si haremos ese viaje que tanto deseamos; A veces, nos preocupamos en exceso por aquello que podría ocurrir si tomamos una u otra decisión, y nos planeamos todos esos “y sis” que para muchos serán muy familiares (¿Y si hago esto y ocurre aquello? ¿Y si no lo hago y entonces no pasa eso otro?). 


Y entre tanta preocupación por ese futuro incierto y tanto echar la vista atrás recordando esos tiempos pasados mejores (o peores), el presente pasa por delante de nosotros completamente desapercibido. Parece inimaginable poder vivir solo en el presente, pero la realidad es que es lo único de lo que podemos tener una certeza plena. El pasado ya se fue, y existe solo en la medida en que lo que nos ocurrió nos afecta en nuestra vida actual, y el futuro aun no existe, es incierto y solo podemos imaginárnoslo o fantasear sobre él.


Pero, ¿Qué ocurre si no le presto atención al aquí y ahora? Ocurre que nos estaremos perdiendo una información mucho más importante de lo que podríamos imaginar. Si no prestamos atención a como nos afecta lo que nos está ocurriendo en el presente, es muy difícil que podamos darnos cuenta de que necesidades nos van surgiendo en torno a ese evento y por tanto, no tomaremos decisiones en función de nuestra estado emocional del momento, sino en función de miedos, creencias aprendidas, angustias, etc. 

Por supuesto que aprendemos de las experiencias pasadas, y será necesario hacer una revisión de como me han salido las cosas enfrentándome de un determinado modo a ellas, y por supuesto que también, el tener claro hacia donde quiero ir, me ayudará en el presente a tomar decisiones que hagan de mi vida una experiencia satisfactoria. Pero la atención tiene que ubicarse en el presente si no queremos caer en la trampa de vivir una vida que nos sea ajena. 


Pensemos por ejemplo, que vamos caminando por una playa y nuestro paso vamos dejando una estela de pisadas hundidas en la arena. Cuando venga la ola, borrará todas esas pisadas, y si miramos atrás, solo podremos intentar recordar cómo era ese camino que íbamos dejando. En cuanto al futuro, no sabemos hacia donde y con que fuerza llegará la siguiente ola, y por tanto, a pesar de que podemos inferir que recorrido hará el agua y por donde puedo ir yo para no mojarme lo pies, lo cierto es que el mar es impredecible, y no sabemos que pasará en el siguiente paso que demos. Si me centro en el presente, podré disfrutar de la sensación de caminar sobre la arena, del sonido que hace el movimiento del mar, la temperatura del agua, y toda esa información sensitiva me será de gran utilidad para decidir si quiero seguir caminando, si quiero alejarme porque la temperatura es demasiado fría o hasta cuando quiero quedarme en la playa. 


Conectarse con el momento presente no es tarea fácil, estamos tan acostumbrados a recordar y a proyectarnos que centrar la atención en el aquí y ahora seguramente nos resulte complicado. Una de las tácticas infalibles para ello es poner la atención en el cuerpo y en las sensaciones, para lo cual se requiere cierto entrenamiento. Hacerlo nos aportará una información tremendamente valiosa, pues con ella podremos responder a las siguientes preguntas: ¿Cómo son mis sensaciones y dónde las siento? ¿Qué emoción estoy sintiendo? ¿Qué necesito?. Por supuesto, la meditación, el mindfullnes, el yoga, o cualquier otra actividad que nos ayude a conectar con nosotros mismos a un nivel corporal y emocional será de gran utilidad para ayudarnos a vivir en el momento presente poniendo conciencia plena en nosotros mismos.