El trabajo con la vivencia del dolor

27/Noviembre/2020 El trabajo con la vivencia del dolor

Alberto Gómez

Una forma muy común de enfrentarnos a las vivencias emocionalmente dolorosas es utilizar una estrategia de evitación, obviando el daño que sentimos o minimizándolo. 

Cuando actuamos así lo hacemos por necesidad, porque en algún momento de nuestras vidas aprendimos a defender nuestra estabilidad y salud mental de esta forma, y nadie nos enseñó a comprender nuestras emociones, sentirlas y tolerarlas. 

Sin embargo, las estrategias que utilizamos en el pasado para seguir adelante, pueden no ser útiles en el presente, ya que si las experiencias dolorosas no se procesaron emocionalmente podrían aparecer ahora en forma de síntomas, como ansiedad, dolores de cabeza, apatía o pesadillas. 

Para hacer un buen procesamiento de las experiencias dolorosas de nuestro presente y pasado, debemos permitir y aceptar el dolor que nos producen, sintiéndolas, compartiéndolas y aceptándolas. 

Aunque parezca paradójico, entrar en contacto con el dolor emocional nos permite la transformación, dando paso así a la liberación y alivio emocional, cambios cognitivos y de pensamiento, fortalecimiento de nuestro autoconcepto y adaptación de las expectativas. 

Por tanto, para sanar el dolor debemos pasar por la experiencia emocional, pero siempre con preparación previa, apoyo, cuidado, cariño y sostén.