LOS INTROYECTOS: EL CONFLICTO ENTRE LA INDIVIDUACIÓN Y LA PERTENENCIA

07/Junio/2021 LOS INTROYECTOS: EL CONFLICTO ENTRE LA INDIVIDUACIÓN Y LA PERTENENCIA

Cristina Marín


Los Introyectos son aquellas ideas, valores, actitudes o normas que aprendemos de personas significativas para nosotros, tales como nuestros padres, abuelos, profesores, etc. y que adoptamos como propias. 


Cuando somos niños, no somos capaces de discernir ni hacer un juicio de valor sobre si lo que vamos recibiendo, tanto de manera explícita como a través del aprendizaje vicario u observacional, es bueno o malo, y si se corresponde con nuestros verdaderos valores, emociones, necesidades, etc. Por lo tanto, estos introyectos que vamos adquiriendo son incorporados a nuestra estructura sin cuestionamiento. Es como si nos comiéramos algo que nos dan sin digerirlo, sin saber si queríamos comerlo y sin cuestionarnos si nos gusta o no. 


Según nos vamos desarrollando, salimos de la burbuja y vamos generando nuestro verdadero sistema de creencias, valores, etc. El problema aparece cuando todo ello entra en conflicto con aquellos introyectos que hemos engullido y de los que muchas veces no somos conscientes. 


Se pone entonces encima de la mesa y de manera muy explícita, un conflicto que pertenece a la naturaleza del ser humano en sí mismo, el conflicto entre la individuación y la pertenencia. Como seres sociales que somos necesitamos de los otros, necesitamos sentir que pertenecemos a una tribu, pero al mismo tiempo, tenemos una necesidad de sentirnos individuos independientes, con capacidad de decidir por nosotros mismos. 


Lo que ocurre de manera natural es que muchas veces, el ser individuos, con nuestra manera propia de hacer las cosas, choca con todo este sistema de creencias y valores que nos ha inculcado nuestro entorno y, por tanto, si somos fieles a nosotros mismos, puede generarse un rechazo por parte de dicho entorno. Sin embargo, si asumimos esos introyectos como propios y decidimos pertenecer y no exponernos al rechazo de la manada, entonces nos estaremos faltando a nosotros mismo, y sentiremos una fuerte insatisfacción. Evidentemente, no todos los introyectos van a suponer un conflicto para nosotros; de hecho, muchos de ellos están en armonía con nuestra manera de ser y por tanto, los haremos propios de manera naturalizada. 


En terapia trabajamos con los introyectos intentando facilitar este proceso de individuación, pero también poniendo conciencia en esta necesidad de pertenencia. Se intentará establecer un equilibrio entre lo que nosotros queremos y lo que el entorno espera de nosotros, asumiendo y trabajando también la aceptación de que no siempre algunas de las cosas que elegimos van a ser plato de buen gusto para el resto.