¿OVEJA NEGRA O SAVADORA DEL SISTEMA?

24/Noviembre/2021 ¿OVEJA NEGRA O SAVADORA DEL SISTEMA?

Cristina Marín



Las familias no dejan de ser un grupo, un sistema, con sus propias normas y valores, que si los miembros cumplen, todo fluye, hay un equilibrio y una estabilidad. El problema viene cuando este engranaje deja de rodar bien engrasado, cuando uno o varios miembros plantean otras formas de funcionar que chocan con el funcionamiento ya existente. Esto es lo que hace la Oveja Negra. 


La oveja negra es aquel miembro que cuestiona ese sistema de normas y creencias por el cual se rige la familia. Si este cuestionamiento se integra, el sistema evoluciona y se flexibiliza, pues se magnifican las opciones en cuanto a cómo se pueden hacer las cosas. Pero en una gran parte de los casos, este nuevo planteamiento desestabiliza y quiebra al sistema. Aquí empiezan los conflictos, las disputas, los comportamientos disrruptivos, etc. La oveja negra con frecuencia es criticada, cuestionada y desvalorizada. Lo suyo no vale y si quiere formar parte del sistema, tiene que cambiar y adaptarse a lo ya existente. 


Pero en realidad, cualquier sistemas, grupo o familia, deberían ser dinámicos, ir adaptándose a los cambios y a la diversidad, pues cada uno de nosotros somos diferentes y tenemos necesidades distintas. Es por ello, que aunque nos cueste verlo, la oveja negra, en ocasiones viene a salvar el sistema y funciona como un catalizador para que el sistema pueda evolucionar y transformarse. 


En ocasiones, la oveja negra, con sus comportamientos rebeldes, sus confrontaciones, sus liadas, etc representa el “síntoma” de que hay algo en la familia que no está funcionando. Del mismo modo que un dolor de garganta no avisa de que está por venir una faringitis, el niño/a rebelde, el que no estudia, el que consume sustancias, el que se va lejos y limita el contacto, etc está “gritando” con sus actos que pasan cosas a las que hay que atender. Muchas veces, el  hecho de culpabilizar a la oveja negra de todos los males de la familia, hace que los verdaderos conflictos se camuflen, no se atiendan, por lo que son víctimas de la incapacidad del sistema de aceptar y poner la atención en los conflictos. 


Pero entonces, ¿Hay que hacer lo que la oveja negra ordena, o es ella la que tiene que adaptarse a la familia?, pues bien, quizás el sistema en conjunto tenga que trabajar en dirección a que sus miembros puedan expresar sus diferencias y encontrar puntos de encuentro, es decir, que todos trabajaran en la aceptación de la diversidad dentro del sistema, abrazando las características individuales, y encontrado normas compartidas de convivencia.